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Redes sociales: El nuevo frente del reclutamiento en Colombia

Redes sociales: El nuevo frente del reclutamiento en Colombia

Para muchos niños, niñas, adolescentes (NNA) y jóvenes en Colombia, plataformas como TikTok, Instagram y Facebook hacen parte de su vida cotidiana: allí ven videos, siguen tendencias y se entretienen. Sin embargo, este mismo entorno digital puede convertirse en un espacio de riesgo para su seguridad. Detrás de las pantallas existen actores con intereses muy distintos, entre ellos grupos armados al margen de la ley, que han encontrado en las redes sociales un escenario propicio para el reclutamiento, uso y utilización de NNA y jóvenes. 

Las cifras oficiales sobre el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en Colombia evidencian una tendencia alarmante en los últimos años. Según la Defensoría del Pueblo, en 2023 se registraron 184 casos, de los cuales el 68,4 % correspondió a menores pertenecientes a comunidades indígenas, siendo el grupo etario más afectado el de 14 a 17 años. En 2024 la situación se agravó de manera significativa, ya que se reportaron 578 casos que afectaron de forma desproporcionada a niñas, niños y adolescentes de comunidades étnicas, con el departamento del Cauca concentrando la mayor cantidad de denuncias. 

Durante el primer semestre de 2025, la entidad reportó 55 nuevos casos de reclutamiento, de los cuales 29 afectaron a niños y adolescentes hombres y 26 a niñas y adolescentes mujeres. Resulta especialmente preocupante que 35 de estos casos correspondan a población indígena, lo que evidencia la persistente vulnerabilidad de estas comunidades. Frente a esta realidad, la Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, ha insistido en que el reclutamiento forzado va más allá de la frialdad de las cifras: cada caso representa la ruptura de un proyecto de vida, el desarraigo de entornos protectores y el sometimiento a formas extremas de violencia. Por ello, subraya que garantizar entornos seguros para la niñez es un deber ineludible del Estado y de toda la sociedad.

Una radiografía del riesgo: las cifras que duelen

Las cifras oficiales, aunque alarmantes, apenas reflejan una parte del problema. La Defensoría del Pueblo advierte que el subregistro impide dimensionar con precisión la magnitud real del fenómeno, lo que sugiere que, por cada caso documentado, podrían existir otros que nunca llegan a conocerse. La situación se ve agravada por la falta de un sistema de información que garantice la confidencialidad de las víctimas y sus familias, lo que alimenta una dinámica de miedo que desalienta la denuncia. En territorios donde los grupos armados ejercen control social, reportar un caso de reclutamiento puede derivar en amenazas, desplazamiento forzado o incluso la muerte de quienes se atreven a hablar. Así, muchas familias atrapadas entre el dolor de perder a sus hijos y el temor a represalias terminan optando por el silencio, perpetuando la invisibilidad del problema.

Ante este panorama, el Estado colombiano no puede alegar desconocimiento ante esta situación, ya que entre 2018 y 2023, la Defensoría del Pueblo emitió 299 Alertas Tempranas y 251 advirtieron específicamente el riesgo de reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes, como un llamado urgente a activar medidas de protección. Sin embargo, la continuidad de los casos sugiere una respuesta institucional insuficiente, ya que los departamentos con más alertas coinciden con los de mayor reclutamiento, encabezando Chocó con 37, seguido de Cauca y Valle del Cauca con 29 cada uno, Antioquia con 26, Nariño con 24 y Norte de Santander con 22. A nivel municipal, Bogotá y Buenaventura registran 13 alertas cada uno, y Morales (Cauca), Puerto Asís (Putumayo), Puerto Colombia (Atlántico) y Tumaco (Nariño) suman 12, lo que refuerza la pregunta sobre por qué persiste el reclutamiento pese a advertencias reiteradas.

Además, el fenómeno se ha transformado y adaptado a nuevas realidades, hoy se observan tendencias que buscan captar la atención de NNA a través de redes sociales como TikTok y Facebook. La ONU ha emitido una alerta al respecto, pues se ha evidenciado que grupos armados publican videos mostrando armas, vehículos y celebraciones, con el fin de resaltar las supuestas ventajas de este estilo de vida. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia informó haber identificado 474 casos de reclutamiento o utilización de menores de 18 años entre 2022 y 2024, y advirtió que el panorama para 2025 se está agravando. Elizabeth Dickinson, analista del International Crisis Group, señaló que el primer contacto suele producirse mediante redes sociales, y que TikTok está lleno de videos publicados por grupos armados. Investigadores de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) confirmaron que este tipo de contenido se difunde rápidamente, alcanzando hasta 625 mil visualizaciones. Ante esta situación, las compañías responsables de estas plataformas respondieron a la ONU que trabajan junto con entidades estatales para controlar el problema y eliminar contenido dañino de cuentas que violan las normas comunitarias. Sin embargo, el modus operandi de estas cuentas consiste en publicar material que, tras obtener numerosas visualizaciones, es eliminado incluso con su propio usuario, lo que dificulta atacar de raíz esta forma de operar.

Parte de la explicación a esta persistencia está en la brecha entre la alerta y su implementación. Las alertas tempranas solo funcionan si se traducen en acciones efectivas como presencia estatal sostenida, oferta educativa, oportunidades de desarrollo, acompañamiento a las familias y vigilancia de nuevas formas de reclutamiento, incluyendo las digitales. Sin estas medidas, las advertencias se convierten en simples registros de un problema que continúa creciendo y adaptándose, dejando a miles de menores expuestos a un futuro marcado por la violencia.

Esfuerzos institucionales y vacíos por llenar

A pesar de las diversas estrategias implementadas por distintas organizaciones para mitigar este fenómeno, el reclutamiento de NNA continúa siendo una grave preocupación. Entidades como el ICBF han desarrollado iniciativas como la campaña Mochila Atrapasueños en 2025, orientada a promover la participación de niños, niñas y adolescentes en actividades culturales y recreativas como una forma de crear entornos protectores y prevenir riesgos asociados al reclutamiento, el abuso y el consumo de sustancias.

De igual manera, el 12 de febrero de cada año se conmemora el Día de las Manos Rojas, una jornada internacional que busca movilizar acciones tanto a nivel departamental como nacional para fortalecer la prevención y lograr una disminución sostenida de estas prácticas. A estas iniciativas se suma la implementación del CONPES 3673 de 2010, una política pública enfocada en prevenir la vinculación de niños, niñas y adolescentes a grupos armados o delictivos, garantizando la protección integral de sus derechos.

Tejiendo redes de cuidado: ¿Qué podemos hacer nosotros?

El Ministerio de Justicia y del Derecho de Colombia plantea que, cuando se presenten situaciones de vinculación de menores a grupos armados, estas deben ser puestas en conocimiento de las autoridades competentes en materia de infancia y adolescencia, o de las autoridades locales encargadas de restablecer sus derechos. En total, existen 22 entidades estatales a las cuales se pueden reportar estos casos. Algunas de las principales instancias locales son:

  • Alcalde Municipal 
  • Secretario de Gobierno 
  • Personero Municipal 
  • Representante de la Defensoría 
  • Defensor de Familia/ Comisario de Familia/ Inspector de Policía 
  • Representante Centro Zonal y oficinas del ICBF 
  • Policía de Infancia y Adolescencia 
  • Autoridades Indígenas según corresponda

Estas entidades tienen la responsabilidad de iniciar rutas de prevención y protección, en coordinación con el Equipo de Acción Inmediata (EAI). Asimismo, es fundamental que se brinde orientación jurídica a las familias o cuidadores, para que comprendan las medidas necesarias en el restablecimiento de derechos y las denuncias que deben interponerse según el contexto de cada situación.

Además, como ciudadanos, en caso de encontrarnos frente a una vulneración de derechos de NNA, podemos realizar un reporte incluso de manera anónima a la línea 141 del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Este canal está disponible tanto para adultos como para menores y permite reportar emergencias, presentar denuncias o solicitar orientación en casos de maltrato infantil, violencia sexual, trabajo infantil, acoso escolar, consumo de sustancias psicoactivas, entre muchas otras situaciones que amenacen la vida e integridad de los menores. Y recuerda que el reclutamiento es un delito: si ya se ha consumado el acto de vulneración, la Fiscalía General de la Nación es un recurso al cual puedes acudir para reportar el delito y activar las rutas judiciales correspondientes.

 

Autoras: María Camila Ceballos García y Lina Hernández – Voluntarias área de Investigación y Gestión de Proyectos

 

Referencias bibliográficas

Defensoría del Pueblo. (2024, 12 de febrero). El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes es un crimen de guerra que debe parar de inmediato [Comunicado de prensa]. https://www.defensoria.gov.co/-/el-reclutamiento-de-niñas-niños-y-adolescentes-es-un-crimen-de-guerra-que-debe-parar-de-inmediato 

Defensoría del Pueblo. (2025a, 21 de enero). Reporte sobre casos de reclutamiento conocidos por la Defensoría del Pueblo durante 2024 [Comunicado de prensa]. https://www.defensoria.gov.co/-/reporte-sobre-casos-de-reclutamiento-conocidos-por-la-defensoría-del-pueblo-durante-2024 

Defensoría del Pueblo. (2025b, 9 de julio). Reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en Colombia durante el primer semestre de 2025 [Comunicado de prensa]. https://www.defensoria.gov.co/-/reclutamiento-en-colombia-durante-el-primer-semestre-de-2025 

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). (2023). Manual operativo de la Modalidad Atrapasueños. Recuperado de chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.icbf.gov.co/system/files/documento_base_manual_modalidad_atrapasuenos_dic_2023.pdf

Barber, H. (2025, 27 junio). Colombia gangs lure children to join ranks via TikTok and Facebook, UN warns. The Guardian. https://www.theguardian.com/world/2025/jun/27/colombia-gangs-luring-children-join-via-tiktok-un-warns

Ministerio de Justicia y del Derecho. (s. f.-b). https://www.minjusticia.gov.co/programas-co/LegalApp/Paginas/Utilizaci%C3%B3n-de-Menores_Ciprunna.aspx?

Línea 141 | Portal ICBF – Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF. (s. f.). https://www.icbf.gov.co/noticias/linea-141

Manipulación mental y tensiones geopolíticas: El juego de poder en América Latina

Manipulación mental y tensiones geopolíticas: El juego de poder en América Latina

La región del Caribe y Latinoamérica inicia el año bajo una intensa presión psicológica derivada de las recientes acciones de Estados Unidos en Venezuela, particularmente la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, junto con las presiones políticas ejercidas por la administración Trump sobre otros países latinoamericanos, especialmente Colombia.

Mientras muchos celebran la detención de Maduro, pocos han reflexionado sobre el trasfondo de estos acontecimientos. Si bien en Venezuela se han documentado violaciones de derechos humanos, coacciones a las libertades civiles y cuestionamientos sobre la transparencia electoral, las acusaciones formales contra Maduro se centran en el narcotráfico y la protección de redes criminales. Según analistas internacionales, detrás de estas operaciones existe un patrón de manipulación mediática diseñado para servir intereses económicos estadounidenses.

La guerra psicológica

La psique y las emociones de la población común están siendo afectadas por tensiones generadas mediante estrategias que buscan consolidar poder y rescatar la economía estadounidense a través de la apropiación de recursos o la presión psicológica para forzar transacciones comerciales. Estas tácticas incluyen asesinatos con justificaciones débiles y acusaciones basadas en especulaciones más que en hechos verificables, funcionando como un gran ilusionista que ha causado muerte.

El caso reciente de Colombia ilustra esta dinámica: Trump tildó al presidente Petro de narcotraficante, advirtiendo que «debería cuidar su trasero», para luego declararse «honrado de hablar con Petro» en un clásico juego de negociación del «policía bueno y policía malo». Esta táctica aumenta la polarización en un país que se encuentra a menos de seis meses de campañas electorales presidenciales. Esta dinámica de manipulación no es nueva en la historia de las intervenciones estadounidenses en la región, pero su intensidad actual y sus métodos sofisticados representan un desafío sin precedentes para la soberanía mental y emocional de nuestros pueblos.

Estados Unidos atraviesa su propia crisis interna que genera sujetos agresivos. Recientemente, un agente de ICE asesinó a un ciudadano por presuntamente oponerse a un procedimiento. ¿Hasta qué punto nuestra fuerza mental debe ser manipulada y aprovechada para fines económicos, comerciales y electorales?

Nos quedan seis meses para que en Colombia se desarrolle un pensamiento crítico que escoja el mejor gobernante para el país, no el que dicte Trump. Tras aquellos que alimentan sus campañas con este juego mental, se está construyendo una realidad social basada en la agresividad y un presunto «salvador blanco» que trae sangre y busca recursos minero- energéticos para favorecer su propia economía.

Reconozco que en Estados Unidos existen ciudadanos con intereses distintos y gobernantes también diversos. Pero lamentablemente los gobierna un narcisista que fue electo también por muchos latinos que se creen «del primer mundo» y quieren vivir de apariencias sin pensar en los demás, ni en un buen vivir colectivo.

Hacia un nuevo paradigma económico

Estamos en épocas donde urge dialogar con las empresas y la industria para generar buenas prácticas económicas. El capital debe cambiar su accionar hacia uno más colectivo, y el socialismo y comunismo deben entender que en estos tiempos modernos es necesario dialogar con otras formas de desarrollo que marcan tendencia. Pero este progreso también debe fortalecer las economías de las personas que no cuentan con tantos recursos. La empresa debe estar saludable para generar empleo y oportunidades que reduzcan la desigualdad social.

La ruta no es la opresión y la manipulación mental. La ruta es el diálogo y los consensos sociales que busquen un crecimiento colectivo a diferentes escalas, respetando lo que se concibe como derechos humanos. No podemos retroceder en el tiempo justo cuando podríamos estar ante un buen momento para un progreso colectivo genuino.

La historia nos ha enseñado que las imposiciones externas y la manipulación psicológica nunca han traído desarrollo sostenible ni bienestar real para nuestros pueblos. Es momento de que América Latina recupere su agencia, fortalezca su pensamiento crítico y construya su propio camino basado en el diálogo y el respeto mutuo entre naciones.

El desafío está planteado: o permitimos que continúe la manipulación mental que nos convierte en fichas de un tablero ajeno, o construimos conscientemente una región basada en la autodeterminación, el pensamiento crítico y un modelo de desarrollo que beneficie a las mayorías y no solo a las élites. La decisión está en nuestras manos, pero el tiempo para tomarla se agota rápidamente.

 

Autor: Cristian Cabrera Mayorga – Director Ejecutivo REDEPAZ

Juguetes que abren caminos: una invitación a elegir mejor

Juguetes que abren caminos: una invitación a elegir mejor

La Navidad es una época de tradiciones, encuentros y regalos. Para los niños y niñas, es un momento de alegría e ilusión porque esperan con ansías los juguetes que recibirán de sus familias. Sin embargo, como sociedad pocas veces nos preguntamos qué mensajes transmiten esos regalos y qué aprendizajes estamos compartiendo. 

Este artículo propone reflexionar sobre los tipos de juguetes que entregamos y sus implicaciones, especialmente en un país marcado por la violencia y la desigualdad social.

Juguetes bélicos: normalizar la violencia desde la infancia

Los juguetes bélicos orientan la imaginación infantil hacia el uso de la fuerza: disparar, perseguir, dominar. En un país marcado por el conflicto armado y la violencia urbana, naturalizar armas (aunque sean de plástico) no es un detalle menor.

De hecho, la Ley 18 de 1990, prohíbe en todo el territorio nacional la fabricación, importación, distribución, venta y uso de juguetes bélicos, definidos como réplicas o imitaciones de armas de fuego, armas blancas y vehículos de guerra. Sin embargo, la comercialización continúa tanto en tiendas locales como en plataformas internacionales.

En este contexto, la cultura de violencia está tan arraigada en nuestra sociedad, que estos objetos aun siendo falsos, suelen emplearse para intimidar en actos delictivos, especialmente entre jóvenes.

Los regalos no son inocentes: moldean roles y comportamientos

En muchos hogares colombianos, cada diciembre se repite la misma escena:

  • A los niños se les regala una pistola de plástico, un tanque a control remoto, un balón, una camiseta de su equipo de fútbol o unos guayos.  
  • A las niñas les llegan cocinas de juguete, cochecitos con bebé, muñecas que lloran o kits de aseo.

Estos regalos no son inocentes ni casuales. A través de ellos, las personas adultas reproducen expectativas y estereotipos que la sociedad ha naturalizado durante décadas, moldeando desde muy temprano la relación de niños y niñas con la violencia, el poder, la fuerza, el cuidado y la subordinación. Así se refuerza el machismo estructural y se instalan dinámicas de relacionamiento donde siempre hay una parte que domina y otra que es dominada. Estos objetos no solo entretienen: educan, condicionan y legitiman roles que sostienen las desigualdades y las violencias que después decimos querer erradicar.

Ante la preocupación por los juguetes bélicos, muchas familias optan por reemplazarlos con balones, bicicletas o raquetas. Si bien estas alternativas son preferibles desde una apuesta por los Derechos Humanos y la cultura de paz, también evidencian cómo seguimos asignando a los niños un camino autorizado hacia la fuerza, la competencia y el reconocimiento, mientras otras posibilidades, el arte, el cuidado, la creatividad, y la cooperación quedan relegadas. Cambiar un arma de juguete por un balón es un avance, pero no cuestiona de fondo el mandato social que sigue definiendo qué se espera de ellos y qué se les permite imaginar.

El deporte puede ser un espacio para aprender disciplina, cuidado del cuerpo y resolución de conflictos sin recurrir a la violencia. Sin embargo, también es necesario preguntarnos qué tipo de masculinidad estamos reforzando cuando solo se fomenta la fuerza, la competencia y la exposición pública en los niños, relegando su presencia y responsabilidad dentro del hogar. No basta con cambiar el objeto: hay que cuestionar la lógica que lo sostiene.

Mientras tanto, la mayoría de niñas sigue recibiendo juguetes que reproducen el trabajo doméstico y las tareas de cuidado: cocinitas, escobas, biberones, carritos de mercado, muñecas que deben atenderse. Desde muy pequeñas, ellas aprenden a servir, organizar, limpiar y cuidar; ellos, a accionar, liderar, competir y ocupar el espacio público.

Esta división temprana moldea imaginarios que acompañan toda la vida: los niños son formados para la acción y la técnica; las niñas, para la entrega y la disponibilidad emocional. No es casualidad ni inocente: es un sistema que se reproduce incluso en la economía de los juguetes. Los estereotipos de género persisten, y además, se han convertido en un negocio rentable que asigna belleza, cuidado y pasividad a los juguetes “para niñas”, mientras que los “para niños” privilegian la fuerza, el poder, la aventura y la profesionalización.

Organismos como la UNESCO han advertido que estas diferencias tempranas no se quedan en la infancia: influyen más adelante en la elección de asignaturas, intereses vocacionales y trayectorias profesionales, profundizando brechas en el acceso a oportunidades educativas y laborales. Lo que empieza como un regalo termina moldeando horizontes de vida.

El juego es un derecho, no un lujo

El juego está reconocido como un derecho en la Convención sobre los Derechos del Niño. La pregunta no es solo si juegan, sino cómo y con qué juegan.

Regalar juguetes bélicos transmite un mensaje ambiguo: la violencia puede ser un juego aceptable, incluso divertido. Regalar solo balones a los niños y solo cocinitas a las niñas refuerza una división sexual del trabajo que luego se traduce en desigualdad económica, sobrecarga de cuidados y limitación de oportunidades.

La buena noticia es que existen alternativas. Diversas guías de organizaciones y entidades públicas recomiendan ofrecer a niñas y niños una gama amplia y equilibrada de juguetes que promuevan la creatividad, la cooperación, el desarrollo emocional, la actividad física y la equidad de género. La idea no es eliminar ciertos juguetes, sino ampliar las opciones y permitir que niños y niñas exploren intereses diversos sin ser encasillados.

Una invitación a elegir conscientemente

La pregunta no es solo qué regalamos, sino por qué lo hacemos. Cada juguete transmite valores, moldea comportamientos y abre o cierra posibilidades para el futuro. Ser conscientes del impacto de los juguetes bélicos y de los estereotipos de género permite formar nuevas generaciones más libres, más igualitarias y más preparadas para construir una cultura de paz.

Regala paz

Que esta Navidad sea una oportunidad para regalar juego, sí, pero también libertad, dignidad y posibilidades reales. Que ningún niño o niña tenga su horizonte marcado por un juguete que impone roles o destinos. Regalemos opciones, no mandatos; caminos abiertos, no futuros prediseñados. Porque el juego también es un acto político y puede ser, si lo elegimos, una apuesta por la igualdad y la paz.

Derechos en el fútbol: reflexiones desde la cancha

Derechos en el fútbol: reflexiones desde la cancha

La paz se teje en todos los escenarios donde las personas viven, sueñan y trabajan. También en la cancha.

Lo que ocurrió en la fecha 20 de la Liga BetPlay II 2025, cuando los futbolistas de distintos equipos decidieron sentarse o recostarse en el césped apenas sonó el pitazo inicial, no fue un simple gesto deportivo: fue una acción de protesta pacífica y colectiva por la dignidad laboral y los derechos en el fútbol profesional colombiano.

¿Qué pasó en la fecha 20?

Durante los partidos de la jornada, en varios estadios del país, los equipos esperaron el silbato inicial para, en vez de correr tras el balón, sentarse o recostarse en el césped por algunos segundos. Un gesto sencillo, pero contundente, que fue visto en televisión, redes y tribunas, y que rápidamente generó conversación.

La Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (ACOLFUTPRO) explicó que este acto era una respuesta al incumplimiento de la Dimayor y de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), que el pasado 6 de noviembre decidieron no firmar un acuerdo laboral consensuado desde el 29 de septiembre, tras un proceso de diálogo donde también participó el Ministerio del Trabajo.

El mensaje de los jugadores fue directo:

  • Están ejerciendo su derecho fundamental a la protesta.
  • Reclaman la firma de un acuerdo laboral que recoge avances concretos en sus condiciones de trabajo: un calendario más justo, reglas claras, garantías contractuales y reconocimiento de su organización gremial.

En los mismos días, se conoció la cancelación del registro sindical de ACOLFUTPRO por parte del Ministerio del Trabajo, una decisión que agrava la vulnerabilidad de los futbolistas como trabajadores y que genera preocupación desde una perspectiva de derechos humanos y libertad de asociación.

Lo que está en juego: trabajo digno, diálogo y derechos humanos

Esta protesta no puede leerse sólo como un desacuerdo entre directivos y jugadores. Hay asuntos de fondo que tocan dimensiones sociales más amplias:

  • El derecho al trabajo digno: los futbolistas son trabajadores, no sólo protagonistas del espectáculo. Necesitan reglas claras, estabilidad, descanso, salud y protección social.
  • El derecho a la organización y a la negociación colectiva: fortalecer organizaciones gremiales como ACOLFUTPRO forma parte de las garantías democráticas de cualquier sociedad. Su debilitamiento y desconocimiento envía señales preocupantes en el ámbito laboral.
  • El derecho a la protesta pacífica: sentarse unos segundos no afecta la integridad de nadie; es una expresión simbólica legítima que apela a la conciencia colectiva.

La protesta no violenta ha sido históricamente una herramienta efectiva para visibilizar injusticias, impulsar transformaciones y abrir rutas de diálogo cuando otros mecanismos no han sido suficientes. Ese es el sentido profundo del gesto realizado por los futbolistas.

La paz se juega dentro y fuera de la cancha

El fútbol tiene una enorme capacidad de convocar multitudes, emociones e identidades. Por eso, lo que ocurre en una cancha también refleja lo que somos como país.

Cuando los futbolistas se sientan en el césped para decir “así no se puede seguir”, recuerdan que la paz no es solo ausencia de armas, sino también la existencia de relaciones laborales justas, participación real y respeto por la dignidad de quienes trabajan.

La imagen de los jugadores sentados unos segundos antes de iniciar el partido, deja una pregunta que va más allá del deporte: ¿Qué partido queremos jugar como sociedad: el de la indiferencia o el de la dignidad y la justicia? 

Autor: Julián Patiño – Voluntario de Comunicación Social

Metodología pedagógica desde el amor para la paz

Metodología pedagógica desde el amor para la paz

Colombia, al igual que muchos territorios del mundo, ha sido testigo de historias marcadas por la violencia y la desconfianza. Esas heridas han fragmentado el tejido social, dejando huellas profundas en las comunidades y especialmente en los niños y jóvenes que crecen entre hilos rotos de memoria y esperanza. Frente a ello, la educación se erige como un espacio de evolución del pensamiento, del sentir y del hacer, un escenario donde el aprendizaje se convierte en un acto de transformación interior y colectiva. La metodología pedagógica basada en el amor por la paz invita a reconstruir el tejido de la vida comunitaria, no desde el dolor, sino desde la conciencia, la comprensión y el crecimiento humano.

Círculo de afectos

El amor como hilo que impulsa la evolución

El amor es el primer hilo que permite entrelazar las experiencias humanas hacia la evolución del ser. Enseñar desde el amor significa comprender que educar no es llenar de contenidos, sino despertar la sensibilidad, el respeto y la empatía. En comunidades afectadas por la violencia, el amor pedagógico se convierte en un puente para transformar el miedo en confianza y la indiferencia en compromiso. Cuando el maestro enseña desde la ternura, fomenta en sus estudiantes la capacidad de evolucionar emocionalmente, de comprender al otro y de construir su propio equilibrio interior.

 La paz como tejido consciente y colectivo

La paz se teje en comunidad, con las manos, las palabras y los actos. No es solo ausencia de conflicto, sino presencia de entendimiento, cooperación y evolución moral. En el aula, la paz se construye a partir de gestos cotidianos: escuchar sin juzgar, dialogar con respeto, valorar la diversidad y asumir los conflictos como oportunidades de crecimiento. Cada niño y joven se convierte en una hebra que aporta color, fuerza y significado al tejido común de la convivencia. Desde la pedagogía del amor por la paz, la escuela deja de ser un lugar de instrucción para convertirse en un laboratorio de humanidad, donde se aprende a convivir, a reflexionar y a transformar las emociones en acciones positivas.

Metodologías que acompañan la evolución del ser

Las metodologías pedagógicas inspiradas en el amor por la paz parten del reconocimiento de la vida como un proceso de evolución continua. Algunas estrategias fundamentales son:

  • Círculos de palabra y diálogo: espacios para compartir vivencias, comprender emociones y fortalecer la identidad colectiva.
  • Aprendizaje-servicio comunitario: experiencias que unen el conocimiento con la acción social, promoviendo la corresponsabilidad y el liderazgo transformador.
  • Pedagogía del arte y la creatividad: la música, la pintura y el teatro actúan como canales para expresar sentimientos, liberar emociones y evolucionar espiritualmente.
  • Educación emocional y restaurativa: fomenta la reflexión, la autorregulación y la comprensión profunda del impacto de nuestras acciones.
  • Trabajo intergeneracional y comunitario: integra familias, docentes y líderes locales para fortalecer el tejido social desde una mirada de progreso compartido.

Estas metodologías invitan a los estudiantes a aprender no solo para saber, sino para sentir, actuar y transformar, reconociendo que la evolución del ser humano nace de la coherencia entre pensamiento, emoción y acción.

El maestro como tejedor de conciencia y esperanza

El docente es un sembrador de evolución interior. Su tarea no se limita a enseñar, sino a acompañar procesos de crecimiento emocional, ético y espiritual. En su palabra, su gesto y su ejemplo, el maestro ofrece un camino de equilibrio y apertura. Su labor consiste en ayudar a que los estudiantes descubran el poder de la palabra, la fuerza de la empatía y la belleza de convivir en paz. Desde esa conciencia, el maestro deja de ser un simple guía académico y se convierte en un constructor de caminos, un tejedor de luz que impulsa la transformación de las comunidades.

Educar desde el amor por la paz es apostar por la evolución del pensamiento, del sentir, del hacer y de las acciones. Es creer que los seres humanos podemos evolucionar desde adentro, tejiendo con conciencia y esperanza nuevas formas de convivir. Cada palabra, cada gesto y cada aprendizaje son puntadas que ayudan a recomponer el tejido de la vida social y espiritual. La paz no se enseña; se vive, se cultiva y se comparte. Y cuando la educación y la metodología pedagógica se fundamentan en el amor, la humanidad da un paso más en su evolución hacia la plenitud, el respeto y la armonía colectiva.

Metodología pedagógica

Autor: Alba Lucia Varela Moreno Varela – FUNDEHUMAC

Círculos de la palabra con jóvenes indígenas y estudiantes

Círculos de la palabra con jóvenes indígenas y estudiantes

En REDEPAZ estamos comprometidos y comprometidas con la construcción de paz desde todas las esferas y junto a todos los actores posibles de la población. Reconocemos que el trabajo territorial de las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas ha sido fundamental para transformar las condiciones locales, reconstruir el tejido social y fortalecer la organización comunitaria. En contextos donde la vida digna y  las condiciones de seguridad no siempre están garantizadas, su agencia y capacidad de articulación se ha convertido en un referente para la construcción de paz en Colombia.

Circulos de palabra

Es por ello que, para REDEPAZ, los diálogos y espacios de encuentro y construcción colectiva son fundamentales, de tal manera que se han organizado varios círculos de palabra en los últimos meses con estudiantes, mujeres y hombres indígenas de diferentes comunidades, así como con artistas y líderes sociales para conversar sobre cultura de paz, la construcción de paz desde los territorios y saberes ancestrales, y para rescatar conocimientos y experiencias emergentes a partir del trabajo colectivo.

El cuidado, los afectos, el Buen vivir y lo cotidiano en la construcción de paz

Dentro de las reflexiones derivadas de estos espacios se encontró que la paz, entendida no como objetivo o meta, sino como proceso, es una experiencia viva que se construye desde las esferas de lo cotidiano, afectivo y comunitario; que además necesita de la esperanza, lucha y aspiración de una sociedad justa y digna para hacer contrapeso a los obstáculos, el dolor y la injusticia. La paz encarna en estas acciones cotidianas que usualmente son apreciadas como pequeñas, pero que en la reflexión y proceso emergen como significativas y fundamentales para la construcción de una convivencia más armónica y solidaria, en el marco de las formas y cultura colombiana: el saludo, la danza, la minga, compartir alimentos, tejer, reír, enseñar y aprender con otros. En este sentido, la paz emerge como forma de vida que sostiene los vínculos entre las personas, la naturaleza y el mundo espiritual, independiente de la multiculturalidad, etnia o raza.

Las comunidades indígenas, por ejemplo, reivindican una comprensión ancestral de la paz anclada en el Sumak Kawsay o Buen Vivir, una filosofía que incluye principios como saber comer, saber trabajar, saber danzar, saber meditar, saber amar, saber escuchar, saber hablar bien y saber soñar. Estos saberes no son sólo prácticas individuales, sino formas colectivas de armonía que permiten sostener la vida en dignidad, respeto y reciprocidad. Con ello, nos recogemos a la reflexión de Esteban Ramos en su texto Paz Transformadora, con relación a las condiciones para que se cristalice la paz, pues menciona que “es necesario también que se produzcan interacciones e interrelaciones positivas y dinámicas tales como el apoyo mutuo, la confianza, la reciprocidad y la cooperación entre seres humanos” (Ramos, 2015, p. 36).

circulos de palabra 2

En medio de los círculos de palabra se expuso que el cuidado aparece como una fuerza invisible, pero poderosa, que atraviesa todos los relatos, que atraviesa la vida misma y las posibilidades del cambio. El cuidado de la vida, del otro, del territorio y de la palabra se entiende como una política afectiva y cultural profundamente enraizada en las tradiciones latinoamericanas, en especial en las mujeres y comunidades que sostienen la vida a pesar de la guerra. El cuidado no sólo preserva, también transforma y sostiene. En medio de un país donde el conflicto persiste y la implementación de los acuerdos de paz enfrenta retrocesos y vacíos, las y los participantes afirmaron que seguir construyendo paz sí vale la pena, aunque sea difícil. Esa apuesta por la dignidad, por las nuevas generaciones, por los saberes heredados y por la memoria colectiva, es lo que da sentido a seguir caminando. La paz, en este sentido, no es un destino final, sino una práctica constante de siembra y resistencia en el marco del diálogo, la acción, la participación significativa y la co-construcción, de manera que los modos de vida y lo cotidiano también hacen parte de lo que podemos comprender sobre la paz, especialmente en términos del cuidado:

sin el cuidado por el otro y por la otra, pues es muy difícil sostenernos, es muy difícil seguir aguantando, no aguantando para aguantarse, sino aguantar para seguir caminando si no nos sostenemos el uno al otro (Kamila Cruz, equipo de comunicaciones de REDEPAZ).

abrir nuestro corazón para poder expresarnos realmente como somos para poder acoger no solamente a nuestra familia, sino realmente a todas las personas. Pero está desde eso, desde el respeto, el entendimiento, y en cómo podemos avanzar para poder crear algo bonito (Cerogma, compañero indígena Kogui).

Para poder cuidar es necesario escuchar y dialogar, solo de esta manera se pueden articular las experiencias y conocimientos situados desde la diversidad étnica, sexual, territorial y generacional sin pretender dominio alguno.

La conservación y transmisión de los saberes ancestrales como pilares

Por otro lado, en ambas conversaciones realizadas surgió la importancia de aprender lo tradicional, de conservarlo y transmitirlo a las generaciones más jóvenes de las comunidades indígenas, pues el conocimiento de las y los mayores es resultado de esta transmisión intergeneracional que ahora mismo está siendo desafiada por la pérdida de interés y la intromisión de occidente en la cultura y modos de vida de estas comunidades:

lo entenderíamos como esos hábitos, lo cotidiano, el saludo, el canto, la danza nos permite hablar de esas desigualdades estructurales que existen en nuestros territorios, la violencia, la pobreza, todas estas limitantes en la falta de reconocimiento que existen ante nuestros pueblos indígenas han limitado la construcción de paz, aprender también de los mayores también es un signo de paz, porque, pues, ellos son los que caminan, han caminado más que nosotros y nos enseñan, por ejemplo, sus saberes, sus historias, sus relatos y a través de eso también encontramos la paz, porque no estamos simplemente como en conflictos entre todos, sino compartiendo (Marcela, politóloga y estudiante indígena de los Pastos).

La palabra paz abarca muchas cosas, lo que es la familia, el trabajo, la comunidad, la sociedad, la naturaleza, y creo que siempre nuestros mayores nos han dicho que para entender la paz, desde la visión de la Sierra Nevada […] empieza desde uno mismo, desde la casa, con el entorno, con las autoridades. Primero tenemos que entender y creer, creer en nosotros mismos, en nuestro proceso, en nuestra ley de origen […] Asimismo, dentro de la comunidad, para tener la armonía, ¿cómo se empieza? Por lo menos nosotros, estando con nuestros papás, ellos desde pequeños a nosotros nos enseñan historias, danzas, mirar la chagra, sembrar el significado y las historias de cada semilla. El cómo pagar a la naturaleza espiritualmente para estar en armonía, para estar en paz […] uno nunca deja de aprender, por lo menos mi papá a la edad que tiene dice yo aún no sé nada, y eso que él es mayor […] Entonces, uno nunca deja de aprender, pero para poder construir, primero debemos entender (Cerogma, compañero indígena Kogui).

Eso comienza ya desde el trabajo colectivo entre las personas que están en la comunidad, porque qué nos dicen los mayores, que para tú estar bien, tienes que estar, lo que decían ellas, estar libre del territorio, porque es también sanarte a ti mismo y a sí mismo tú poder transmitirle eso a las personas cercanas a ti. Nosotros debemos alimentar, sanar a nuestros ancestros, a nuestros abuelos, para poder estar en paz. Y para que el propósito por el cual trabajamos, con amor, abriendo nuestros corazones, fluya y podamos transmitir eso a las demás personas. Entonces, para poder tener la paz, poder tener la tranquilidad de realmente un día decirnos estoy en paz, si sería finalmente verlos desde nosotros. Cuando yo sano, también sano el territorio. (trabajadora social indígena Kogui y miembro de REDEPAZ).

La importancia de la juventud, el arte y la esperanza en los procesos de construcción de paz

En medio de estas comprensiones se resaltó la importancia de involucrar a las y los jóvenes en los procesos de diálogo y construcción de paz, pero también recordar la responsabilidad como agentes creadores de estos espacios y procurar su apertura a más jóvenes y miembros de otras comunidades. Se resaltan cualidades importantes en la juventud que aportan para el trabajo por la paz:

Yo creo que es la capacidad que tenemos también de relacionarnos, de tener de alguna manera vitalidad, todavía está dada, pero tenemos la vitalidad de crear, la vitalidad de movilizar, la vitalidad de cuestionarnos, de ejecutar, creo que eso también es muy importante (Laura Morales, equipo de comunicaciones REDEPAZ)

También, el arte se comprendió como uno de los factores esenciales para la construcción de paz:

Cuando yo estoy triste me pongo a tejer, me pongo a hacer aretes, lo que sea, porque nuestras manos son las que nos ayudan a crear todo, crear nuestra vida, crear nuestro pensamiento, a través de la expresión, de la oralidad, el hecho de aprender y adquirir y saber (estudiante indígena Nasa).

A través de la música también se construye paz. Alegría, la paz es alegría, la paz es aprender a entender al otro (Jairo, artista y miembro de REDEPAZ).

Otro factor que emerge como relevante es la esperanza. Esta última entendida como una cualidad que no es fortalecida en nuestras comunidades y que su opuesto, la desesperanza, se constituye como obstáculo para la organización de iniciativas ciudadanas, afectando así la percepción de la capacidad propia de gestión de alternativas cotidianas individuales/colectivas que puedan materializarse en cambios progresivos y significativos. En este sentido, la desesperanza surge como producto de la percepción de falta de cambios significativos, pero también es un factor que dificulta la movilización de recursos propios para gestar transformaciones, para disponerse a la vulnerabilidad y para resignificar el conflicto armado en lo cotidiano, que, en procesos de lento progreso y cuyo impacto no siempre se percibe como significativo o esperado. La construcción de cultura y cotidianidad transformadora y posibilitadora de paz se comprende como un reto al que debe trabajarse con constancia, desde distintos frentes de acción y con múltiples recursos (pedagogía, arte, política, diálogo).

Circulos de palabra 3

La necesidad de construir en conjunto y evitar las verdades absolutas

Esta emergencia del otro y la construcción colectiva, implica además unos objetivos conjuntos y la eliminación de expectativas o ganancias individuales, pues estas son las que fracturan los movimientos y profundizan las divergencias que dificultan el trabajo:

tenemos que evitar esas verdades absolutas y empezar a tener principios claros de articulación, ¿sí? Que es muy interesante. Ahorita hay un fenómeno en el tema de la constitución de paz que todo el mundo quiere crear el único movimiento social por la paz […] llamado a articularnos desde las diferencias y empezar a mirar cómo seguimos empujando la carreta, pero respetando siempre las autonomías y no comprendiendo que tenemos una verdad, sino que tenemos ideas que deben ser escuchadas y estructurar ese caminito (Cristian Cabrera, director ejecutivo de REDEPAZ).

Reflexiones finales

Finalmente es claro que el propósito de construir paz y sociedades más justas es lo que moviliza en esencia este trabajo:

Yo creo que vale la pena seguir trabajando en temas de construcción de paz, para que las personas que no han tenido oportunidades, las tengan, para que las personas que tienen las oportunidades también puedan ayudar a que otras personas también las tengan. Creo que trabajar por la paz vale la pena, porque las generaciones futuras merecen una mejor sociedad, y nosotros como los que estamos ahora, merecemos estar en entornos sanos, en temas como la convivencia, el respeto, para mí trabajar en este tema de paz, también es como el propósito de llegar a esas personas que son ajenas o indiferentes, que quizás sí tienen la culpa, simplemente es como el día a día que los consumen, y nunca se han sentado a pensar en esas cosas, entonces también vale la pena llegar a ellos, y si llegamos a ellos, seguramente eso se va a replicar en sus espacios, y eso se vuelve una bola de nieve, que va a poder tener esas pequeñas transformaciones que requerimos como país (Kamila Cruz, equipo de comunicaciones de REDEPAZ).

Agradecimientos especiales a las compañeras y compañeros indígenas que aceptaron participar en estos espacios y compartir su conocimiento con nosotras, así como a los diferentes integrantes de REDEPAZ que también estuvieron involucrados.

Referencias:

Ramos, E. A. (2015) Paz transformadora (y participativa) Teoría y método de la paz y el conflicto desde la perspectiva sociopráxica (1ra ed.) Instituto Universitario en Democracia Paz y Seguridad (IUDPAS). 

Autor: Sara Rojas y Andrea Mitis – Pasantes de Psicología de la Universidad Externado de Colombia

Reclutamiento: Niñez en la mira

Reclutamiento: Niñez en la mira

Hablar de reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes (NNA) en 2025 no es simplemente mirar al pasado, es describir un presente incómodo. Tras el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en 2016, el país tuvo una reducción en ciertas violencias, pero el reclutamiento no cesó, simplemente mutó. Actualmente, persisten dinámicas en territorios atravesados por economías ilegales, débil presencia estatal y disputas entre actores armados como las disidencias de las FARC, ELN, estructuras narco-paramilitares y redes locales. 

Confirmado por la Defensoría del Pueblo en 2023 se registraron 184 casos; en 2024, 463 (de los cuales 230 corresponden a niños y niñas indígenas) y en los primeros meses de 2025, la ONU verificó 51 casos entre 118 alegaciones recibidas.  

Este artículo parte del trabajo que hemos adelantado en REDEPAZ para explicar cómo se está reclutando hoy, por qué persiste y qué podemos hacer al respecto. Así mismo, busca transformar información en acción y sensibilización para la protección efectiva.

El presente del reclutamiento: un problema activo y selectivo

La curva no baja, en 2024 los casos prácticamente se duplicaron frente a 2023, con un patrón cada vez más selectivo: niñas, niños y adolescentes indígenas y afrodescendientes concentran un peso desproporcionado. Departamentos como Cauca, Chocó, Nariño, Antioquia, Valle del Cauca, Norte de Santander, Santander y Huila aparecen de forma repetida en reportes y alertas. Por eso, es fundamental comprender que no se trata solo de presencia armada; es la combinación de abandono institucional, economías ilícitas y normalización de la violencia la que deja a la niñez en la línea de fuego.

Llegar a considerar el reclutamiento como un “problema residual” es minimizarlo, lo que vemos es una reconfiguración del conflicto, evidenciado en disputas entre disidencias, expansión de redes de narcotráfico y formas de control social que capturan tempranamente a adolescentes, especialmente donde la educación no alcanza, el trabajo infantil aparece como necesidad y la seguridad cotidiana depende de actores armados.

Viejas y nuevas formas de reclutamiento

En cuanto a la persuasión, es un tema central de este flagelo. Informes recientes de Naciones Unidas reportan que alrededor del 30 % de las víctimas fueron vinculadas mediante ofertas de dinero, regalos (desde ropa o comida hasta motocicletas) y “oportunidades” enfocadas en una mejor economía. También se financian eventos deportivos o culturales como partidos de fútbol y fiestas, que funcionan como escenarios de acercamiento y enganche para estos grupos armados.

Con la inmersión y el avance agigantado de los medios digitales, las formas de reclutamiento han mutado y se han adaptado a las demandas contemporáneas. De acuerdo con Indepaz, se han identificado al menos 85 cuentas asociadas a estructuras como el Estado Mayor Central, Segunda Marquetalia, ELN y Clan del Golfo en plataformas como TikTok, Facebook e Instagram.

En TikTok, las cuentas son volátiles, aparecen, desaparecen y se renuevan para evadir trazabilidad, al igual la estética combina música popular en el grueso poblacional, con letras propias que glorifican armas, “adrenalina” y economías ilegales; se usan hashtags y variaciones ortográficas de nombres para burlar filtros. Las piezas exhiben armas, símbolos de grupo, lujos, cuatrimotos, fiestas, y escenas de la vida local, como ferias, polideportivos y vías familiares para la población. No es casual, se busca legitimidad y sentido de pertenencia.

El público objetivo se concentra entre 12 y 17 años, en perfiles masculinos predominan armas, dinero, vehículos o cultivos ilícitos; en los femeninos, la sexualización y el formato “selfie”. La música (muchas veces sonidos tradicionales de la zona) activa una conexión cultural que vuelve el mensaje más cercano, en términos territoriales, Cauca concentra cerca del 71 % de las cuentas observadas, seguido de Caquetá y Nariño, podemos ver que el reclutamiento no ocurre en el vacío, las víctimas suelen venir de hogares monoparentales con ingresos inestables; muchas ya están trabajando a corta edad. Otras no pueden asistir regularmente a la escuela, por costos, trayectos inseguros o acoso escolar, incluso hay casos de enfermedad, discapacidad o consumo problemático y trayectorias marcadas por violencias previas como desplazamiento, amenazas, abuso intrafamiliar o sexual.

Cada caso es una familia rota y una comunidad herida. La participación de menores en contenido digital armado expone a estigmatización y revictimización, y dificulta su restablecimiento de derechos y reintegración. En pueblos indígenas y afrodescendientes, el reclutamiento erosiona tejidos culturales y saberes, y llega a operar como una forma de violencia cultural sistemática. No hablamos de “casos aislados”: hablamos de proyectos de vida truncados y de memorias que empiezan a cargar con la guerra desde la adolescencia.

¿Y ahora qué?: Un llamado a la acción

No podemos quedarnos únicamente en la denuncia, el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes es un problema que se puede prevenir, pero solo si actuamos en varios frentes al mismo tiempo. En primer lugar, necesitamos respuestas rápidas y cercanas a los territorios, eso significa que instituciones como la Defensoría del Pueblo, el ICBF, las personerías y las comisarías deben tener la capacidad de reaccionar de inmediato cuando un niño o una niña esté en riesgo. También implica respaldar a las guardias indígenas y comunitarias, que ya cuidan a los estudiantes en sus trayectos a la escuela o en eventos colectivos, porque son la primera línea de protección en lugares donde el Estado muchas veces no llega.

Pero la protección no se sostiene sin prevención comunitaria, es menester, ofrecer a la niñez y a la juventud espacios donde valga la pena quedarse, programas de arte, deporte, tecnología y becas que permitan continuar en la escuela y acceder a transporte seguro. La prevención también debe incluir el mundo digital, madres, padres y cuidadores necesitan herramientas para leer señales de riesgo en redes sociales, configurar la privacidad de los perfiles y, sobre todo, hablar con sus hijos sin miedo ni estigmas. Las escuelas, por su parte, requieren protocolos claros contra el acoso y rutas efectivas de denuncia; no basta con prohibir celulares, hay que enseñar a usarlos de manera segura y crítica.

Otro frente clave es la incidencia sobre las plataformas digitales ya que es inconcebible que grupos armados tengan carta blanca para circular videos y canciones que romantizan la guerra. Debemos exigir a TikTok, Facebook e Instagram que reconozcan la gravedad del contexto colombiano y actúen con moderación ágil en territorios de riesgo. Al mismo tiempo, tenemos que promover que los jóvenes creen contenidos alternativos, música, humor, micro-documentales que les devuelvan el orgullo a estilos de vida libres de armas.

La prevención también pasa por abrir oportunidades económicas y de reconocimiento, no es posible pedirle a un adolescente que rechace a un grupo armado si lo único que se le ofrece es desempleo y estigmatización, es necesaria la promoción de programas de formación técnica, empleo juvenil y capital semilla para proyectos locales. Y es vital reconocer públicamente a los jóvenes que lideran ligas deportivas, colectivos artísticos o medios comunitarios: ellos ya son referentes de resistencia.

Finalmente, está la atención psicosocial y la justicia, donde los niños y niñas que logran salir de las redes de reclutamiento no pueden ser tratados como criminales. Requieren acompañamiento en bienestar mental, con enfoque cultural. Deben ser protegidos en su reintegración, y la justicia debe concentrarse en los verdaderos responsables, los reclutadores y las redes que lucran de la guerra.

Desde REDEPAZ creemos que la clave está en tejer estos esfuerzos, unir investigación, pedagogía, comunicación y trabajo territorial. Nuestras cápsulas audiovisuales, las campañas en redes y el acompañamiento en comunidades tienen un objetivo fundamental, pasar de la sensibilidad a la acción, porque proteger a la niñez es proteger el futuro de Colombia.

Referencias:

Defensoría del Pueblo (12 feb 2024).  El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes es un crimen de guerra que debe parar de inmediato. https://www.defensoria.gov.co/-/el-reclutamiento-de-ni%C3%B1as-ni%C3%B1os-y-adolescentes-es-un-crimen-de-guerra-que-debe-parar-de-inmediato 

Indepaz (2024). Los influencers de la guerra: Reclutamiento a menores a través de redes sociales (Video)  https://youtu.be/XHg8beJg_fE 

Naciones Unidas (27 de junio 2025). Atrapados en las redes del conflicto: aumento del reclutamiento de niñas y niños. Link:  https://www.hchr.org.co/historias_destacadas/nota-informativa-atrapados-en-las-redes-del-conflicto-aumento-del-reclutamiento-de-ninas-y-ninos/#_ftn1 

Naciones Unidas (27 de junio 2025) Las redes sociales, el nuevo vehículo de reclutamiento de menores de los grupos armados en Colombia. Link: https://news.un.org/es/story/2025/06/1539906 

Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, 27 Jun 2025, Atrapados en las redes del conflicto: aumento del reclutamiento de niñas y niños. https://www.hchr.org.co/historias_destacadas/nota-informativa-atrapados-en-las-redes-del-conflicto-aumento-del-reclutamiento-de-ninas-y-ninos/

 

Autor: Juan Riobo – Investigador

Reflexiones sobre la importancia del desarme en Colombia

Reflexiones sobre la importancia del desarme en Colombia

En Colombia, desde la década de los ochenta se han realizado múltiples intentos de diálogo con varios de los grupos armados involucrados en el conflicto. Estos procesos han buscado el cese a la violencia, pero el camino ha sido lento, con muchos obstáculos y no han involucrado a la mayor parte posible de los actores. Aunque las condiciones para el desarme, incluido el civil, parecen todavía más desalentadoras, son medidas urgentes y necesarias para la erradicación de la violencia armada en el país.

Se entiende el desarme como el proceso para reducir y eliminar el acceso a las armas de todo tipo, desde dispositivos convencionales y de impacto humanitario, municiones y explosivos, hasta de tipo nuclear, químico, biológico y radiológico (Cancillería, s.f). Sin embargo, el foco está puesto principalmente en los primeros, pues representan aquellos dispositivos diseñados para lesionar, hacer daños y/o quitar la vida, y los procesos de desarme han involucrado especialmente a grupos guerrilleros y paramilitares del país.

Historia del desarme en Colombia: avances y aprendizaje

En 1953 se registró el primer proceso de desarme de un grupo armado en Colombia, en el departamento de Casanare, cuando más de 300 combatientes de la guerrilla al mando de Guadalupe Salcedo acordaron dejar sus fusiles (Avendaño, 2017). Posteriormente, dos meses previos a su asesinato, Carlos Pizarro y combatientes del M-19 entregaron sus armas en Tacueyó, Cauca; y por su impacto y participación política de gran parte de los miembros del grupo armado, este se considera uno de los procesos de desarme más exitosos y duraderos (González, 2014). Luego, entre 2002 y 2006 se realizaron procesos importantes de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR) con grupos paramilitares (González, 2014). Finalmente, en 2017 combatientes de los diferentes frentes de las FARC-EP realizaron acciones de dejación de armas en 26 puntos del país posterior a la firma del Acuerdo de Paz en 2016 (Avendaño, 2017) (Velásquez, 2017). 

Con esto, es relevante resaltar que el proceso de desarme en Colombia ha presentado muchos retos, pues factores como el aumento de percepción a favor del porte de armas de fuego, el tráfico y posesión ilícita de armas, así como la fuerte presencia de crimen organizado en el país, dificultan el avance en esta materia y la reducción de los hechos violentos (Carrillo, 2017). 

Más allá de las cifras: el impacto en la vida cotidiana

En lo corrido del 2024 se reportaron 13.368 casos de homicidio en el país, cuyas cifras más altas se distribuyen entre las ciudades de Cali, Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cartagena (Torres, 2025). Hasta finales de noviembre de 2024 se habían incautado más de 18.000 armas de fuego en todo el país y en Bogotá, con el Plan Desarme, para octubre de este mismo año se lograron incautar 1.092 armas de fuego y más de 99.000 armas cortopunzantes (Grandas, 2024) (Redacción Semana, 2024). Se calcula que en la capital hay un aproximado de tres millones de armas ilegales de fuego circulando (Redacción Semana, 2024). Ahora, hasta julio de 2025, la mayoría de los casos de homicidio reportados en la ciudad fueron realizados con armas de fuego y se han incautado más de mil armas de fuego ilegales, mientras que los homicidios con arma cortopunzante se han reducido considerablemente los últimos tres años (Castellanos, 2025). 

Estas cifras son un breve retrato del panorama actual de la situación del uso de armas en el país, incluyendo el recrudecimiento del conflicto armado en varios municipios, sin embargo, el propósito de esta publicación alude especialmente al uso de armas de cualquier tipo por la ciudadanía colombiana. 

Resulta claro para muchos las consecuencias del tráfico de armas y el crimen organizado, el acceso facilitado y la distribución en espacios comerciales de estos dispositivos convencionales hacen parte de los factores que contribuyen al sostenimiento de este problema; países como Estados Unidos, Brasil y México, son un ejemplo de ello. En este sentido, es importante que la población civil colombiana comprenda la necesidad de la reducción y eliminación del porte de armas, incluso como mecanismo de defensa personal, al ser amenazas latentes contra la vida y la dignidad de todas las personas en el país; supone pues un principio de transformación ética y cultural para la construcción de una paz sólida y sostenible. 

Aunque se ha avanzado en los procesos de construcción de una cultura de paz que permita la resolución pacífica de conflictos y la convivencia armoniosa, pese a las diferencias entre los habitantes de los territorios, es urgente y necesario el fortalecimiento del proceso de desarme en Colombia, pues las garantías del respeto a la vida y la dignidad de los colombianos es responsabilidad del Estado, quien además debe ser riguroso en la resolución de las falencias estructurales e institucionales que entorpecen el cumplimiento de los objetivos. Estas falencias incluyen además el empeoramiento de las condiciones de seguridad, la ausencia estatal en los territorios y la falta de control del crimen en el país, condiciones que además sirven como justificación para la adquisición de armas de cualquier tipo bajo la premisa de la legítima defensa y garantías de seguridad personal; sin embargo, la verdadera solución es otra: construir un país en el que las armas no sean necesarias para tal percepción de seguridad, ni un medio para garantizar condiciones de vida digna.

Como bien menciona Julia Palik (2024) en su artículo Cómo el desarme de las FARC en Colombia transformó las armas en símbolos de paz:

La experiencia colombiana subraya que el desarme es un proceso tanto práctico como profundamente simbólico. Aunque no siempre elimine por completo la violencia o las armas, su simbolismo y su impacto emocional pueden ser decisivos para fomentar la confianza y la solidaridad en las sociedades que salen de un conflicto.

Es así como la eliminación de la violencia y la construcción de paz en el país se constituyen como procesos de responsabilidad colectiva, como pilares basados en el principio ético de protección y cuidado de la vida, que necesitan de la cooperación, creatividad y voluntad.

En este sentido, apelando al rechazo del uso de armas y a una cultura de violencia como método para resolver conflictos, REDEPAZ siempre defenderá el derecho a la vida, a la dignidad humana, al bienestar y a la protección de cada civil en Colombia.

Referencias:

Avendaño, D (2017) Los retratos de tres desarmes históricos en Colombia. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/desarmes-historicos-en-colombia-66004

Cancillería (s.f) Desarme y no proliferación. Cancillería de Colombia. https://www.cancilleria.gov.co/international/politics/security

Carrillo, E (2017) Understanding arms trafficking in Colombia. OpenDemocracy. https://www.opendemocracy.net/en/democraciaabierta/understanding-arms-trafficking-in-colombia/

Castellanos, M (2025) En 448 homicidios y en 21 secuestros extorsivos en Bogotá han usado armas de fuego ¿Qué hay detrás del incremento en el uso de este tipo de armas? El Tiempo. https://www.eltiempo.com/bogota/en-448-homicidios-y-en-21-secuestros-extorsivos-en-bogota-han-usado-armas-de-fuego-que-hay-detras-del-incremento-en-el-uso-de-este-tipo-de-armas-3484992

González, M. (2014) PROCESOS DE DESARME, DESMOVILIZACION Y REINTEGRACION (DDR) GRUPOS PARAMILITARES EN COLOMBIA (2002-2006). Universidad Militar Nueva Granada. https://repository.umng.edu.co/server/api/core/bitstreams/f449dc06-e140-4dcd-bf19-97808da2952f/content

Grandas, S (2024) ‘Plan Desarme’ para contención del delito en Bogotá van 100 mil armas incautadas. Alcaldía de Bogotá. https://bogota.gov.co/mi-ciudad/seguridad/plan-desarme-en-bogota-van-mas-de-100-mil-armas-incautadas

Palik, J (2024) Cómo el desarme de las FARC en Colombia transformó las armas en símbolos de paz. The Conversation. https://theconversation.com/como-el-desarme-de-las-farc-en-colombia-transformo-las-armas-en-simbolos-de-paz-245685

Redacción Semana (2024) Colombia está inundada de armas de fuego: así opera el mercado criminal del tráfico y alquiler en Bogotá. Se consiguen desde 15.000 pesos. Semana. https://www.semana.com/politica/articulo/colombia-esta-inundada-de-armas-de-fuego-asi-opera-el-mercado-criminal-del-trafico-y-alquiler-en-bogota-se-consiguen-desde-15000-pesos/202404/

Torres, N. (2025) Radiografía de la seguridad en Colombia 2024: Ciudades más seguras y un conflicto que se desplaza. CW+. https://cwmas.com.co/colombia/2025/01/31/radiografia-de-la-seguridad-en-colombia-2024-ciudades-mas-seguras-y-un-conflicto-que-se-desplaza/

Velásquez, C (2017) Se comenzaron a desarmar las Farc. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16831789

 

Autor: Sara Rojas – Pasante de Psicología de la Universidad Externado de Colombia

Territorios de Paz: qué son y metodología para instalarlos

Territorios de Paz: qué son y metodología para instalarlos

Logo Territorio de Paz

Los Territorios de Paz son mucho más que lugares geográficos: son espacios donde las comunidades acuerdan y asumen reglas de convivencia, impulsan procesos de desarrollo social y económico y establecen mecanismos de autoprotección y resolución pacífica de conflictos, en articulación con actores institucionales y sociales. 

En ellos, las comunidades se convierten en protagonistas activas de la construcción de una cultura que pone en el centro la vida, la dignidad, los Derechos Humanos y la no violencia. Estos espacios se consolidan sobre principios claros que permiten construir una paz sostenible y transformadora: 

  • Participación vinculante: las comunidades no son receptoras pasivas, sino coautoras de las decisiones que afectan su vida. 
  • Enfoque territorial: se reconoce la historia, economía, cultura y ambientes propios de cada territorio.
  • Enfoque diferencial: la paz solo es posible si incluye la voz de todas las personas: mujeres, jóvenes, pueblos étnicos, personas con discapacidad y diversidades sexuales.
  • Garantía de no repetición: se priorizan acciones que prevengan nuevas formas de violencia. 
  • Sostenibilidad: se fortalece lo social, económico, político y ambiental, garantizando continuidad en el tiempo. 

¿Por qué son importantes los Territorios de Paz? 

Territorio de Paz
Niños territorio de paz

Cuando una comunidad declara su Territorio de Paz, está dando un paso para cerrar brechas, fortalecer la presencia del Estado y empoderarse frente a las causas estructurales de la violencia. En este camino:

  • Fortalecen la confianza comunitaria y el tejido social.
  • Promueven la autonomía y corresponsabilidad en la resolución de conflictos.
  • Generan alternativas económicas y sociales frente a dinámicas de exclusión y/o violencia.
  • Aseguran que la paz no es solo un acuerdo político, sino una experiencia cotidiana. 
  • Representan una iniciativa real por sanar, transformar y actuar. 

Metodología para instalar Territorios de Paz

En REDEPAZ hemos diseñado una guía metodológica participativa, incluyente y sostenible, que se desarrolla en cuatro fases:

Fase 1: Preparación y Alistamiento

Objetivo: Garantizar condiciones políticas, comunitarias y técnicas para la instalación del Territorio de Paz.

Actividades clave:

  1. Convocatoria y legitimación mediante reuniones con autoridades locales, organizaciones sociales, líderes comunitarios, sector privado y cooperación internacional.
  2. Diagnóstico participativo con mapeo de actores, análisis de conflictos y necesidades.
  3. Definición de acuerdos iniciales como delimitación geográfica y mecanismos de gobernanza comunitaria.

Fase 2: Instalación Formal

Objetivo: Declarar públicamente el Territorio de Paz y establecer su estructura de gobernanza.

Actividades clave:

  1. Acto público de instalación con presencia comunitaria, institucional y de observadores internacionales.
  2. Firma de un Acuerdo Comunitario por la Paz con compromisos y reglas de convivencia.
  3. Señalización visible del territorio mediante vallas, murales, tótems y banderas.
  4. Creación de instancias de coordinación: Comité de Paz, Mesa de Garantías y Grupo de Proyectos.

Fase 3: Implementación de Acciones

Objetivo: Activar el plan de trabajo integral que articule seguridad comunitaria, proyectos productivos, cultura, educación y medio ambiente.

Actividades clave:

  1. Elaboración del Plan de Acción Integral en consenso con la comunidad.
  2. Desarrollo de programas de formación en derechos humanos, cultura de paz y liderazgo comunitario.
  3. Implementación de rutas de autoprotección y sistemas de alerta temprana.
  4. Articulación con planes de desarrollo municipal, departamental y nacional.

Fase 4: Seguimiento, Evaluación y Sostenibilidad

Objetivo: Garantizar continuidad, transparencia y mejora constante.

Actividades clave:

  1. Implementación de un sistema de monitoreo comunitario con indicadores de convivencia, seguridad y participación.
  2. Rendición de cuentas semestral en asambleas comunitarias.
  3. Revisión y ajuste anual del Plan de Acción.

Los Territorios de Paz son una práctica viva para transformar realidades. Para quienes quieran replicar esta experiencia, ponemos a disposición materiales descargables que pueden orientar el proceso.

Autor: Luis Emil Sanabria – Presidente Colegiado REDEPAZ