Redes sociales: El nuevo frente del reclutamiento en Colombia

Redes sociales: El nuevo frente del reclutamiento en Colombia

Para muchos niños, niñas, adolescentes (NNA) y jóvenes en Colombia, plataformas como TikTok, Instagram y Facebook hacen parte de su vida cotidiana: allí ven videos, siguen tendencias y se entretienen. Sin embargo, este mismo entorno digital puede convertirse en un espacio de riesgo para su seguridad. Detrás de las pantallas existen actores con intereses muy distintos, entre ellos grupos armados al margen de la ley, que han encontrado en las redes sociales un escenario propicio para el reclutamiento, uso y utilización de NNA y jóvenes. 

Las cifras oficiales sobre el reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en Colombia evidencian una tendencia alarmante en los últimos años. Según la Defensoría del Pueblo, en 2023 se registraron 184 casos, de los cuales el 68,4 % correspondió a menores pertenecientes a comunidades indígenas, siendo el grupo etario más afectado el de 14 a 17 años. En 2024 la situación se agravó de manera significativa, ya que se reportaron 578 casos que afectaron de forma desproporcionada a niñas, niños y adolescentes de comunidades étnicas, con el departamento del Cauca concentrando la mayor cantidad de denuncias. 

Durante el primer semestre de 2025, la entidad reportó 55 nuevos casos de reclutamiento, de los cuales 29 afectaron a niños y adolescentes hombres y 26 a niñas y adolescentes mujeres. Resulta especialmente preocupante que 35 de estos casos correspondan a población indígena, lo que evidencia la persistente vulnerabilidad de estas comunidades. Frente a esta realidad, la Defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, ha insistido en que el reclutamiento forzado va más allá de la frialdad de las cifras: cada caso representa la ruptura de un proyecto de vida, el desarraigo de entornos protectores y el sometimiento a formas extremas de violencia. Por ello, subraya que garantizar entornos seguros para la niñez es un deber ineludible del Estado y de toda la sociedad.

Una radiografía del riesgo: las cifras que duelen

Las cifras oficiales, aunque alarmantes, apenas reflejan una parte del problema. La Defensoría del Pueblo advierte que el subregistro impide dimensionar con precisión la magnitud real del fenómeno, lo que sugiere que, por cada caso documentado, podrían existir otros que nunca llegan a conocerse. La situación se ve agravada por la falta de un sistema de información que garantice la confidencialidad de las víctimas y sus familias, lo que alimenta una dinámica de miedo que desalienta la denuncia. En territorios donde los grupos armados ejercen control social, reportar un caso de reclutamiento puede derivar en amenazas, desplazamiento forzado o incluso la muerte de quienes se atreven a hablar. Así, muchas familias atrapadas entre el dolor de perder a sus hijos y el temor a represalias terminan optando por el silencio, perpetuando la invisibilidad del problema.

Ante este panorama, el Estado colombiano no puede alegar desconocimiento ante esta situación, ya que entre 2018 y 2023, la Defensoría del Pueblo emitió 299 Alertas Tempranas y 251 advirtieron específicamente el riesgo de reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes, como un llamado urgente a activar medidas de protección. Sin embargo, la continuidad de los casos sugiere una respuesta institucional insuficiente, ya que los departamentos con más alertas coinciden con los de mayor reclutamiento, encabezando Chocó con 37, seguido de Cauca y Valle del Cauca con 29 cada uno, Antioquia con 26, Nariño con 24 y Norte de Santander con 22. A nivel municipal, Bogotá y Buenaventura registran 13 alertas cada uno, y Morales (Cauca), Puerto Asís (Putumayo), Puerto Colombia (Atlántico) y Tumaco (Nariño) suman 12, lo que refuerza la pregunta sobre por qué persiste el reclutamiento pese a advertencias reiteradas.

Además, el fenómeno se ha transformado y adaptado a nuevas realidades, hoy se observan tendencias que buscan captar la atención de NNA a través de redes sociales como TikTok y Facebook. La ONU ha emitido una alerta al respecto, pues se ha evidenciado que grupos armados publican videos mostrando armas, vehículos y celebraciones, con el fin de resaltar las supuestas ventajas de este estilo de vida. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia informó haber identificado 474 casos de reclutamiento o utilización de menores de 18 años entre 2022 y 2024, y advirtió que el panorama para 2025 se está agravando. Elizabeth Dickinson, analista del International Crisis Group, señaló que el primer contacto suele producirse mediante redes sociales, y que TikTok está lleno de videos publicados por grupos armados. Investigadores de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) confirmaron que este tipo de contenido se difunde rápidamente, alcanzando hasta 625 mil visualizaciones. Ante esta situación, las compañías responsables de estas plataformas respondieron a la ONU que trabajan junto con entidades estatales para controlar el problema y eliminar contenido dañino de cuentas que violan las normas comunitarias. Sin embargo, el modus operandi de estas cuentas consiste en publicar material que, tras obtener numerosas visualizaciones, es eliminado incluso con su propio usuario, lo que dificulta atacar de raíz esta forma de operar.

Parte de la explicación a esta persistencia está en la brecha entre la alerta y su implementación. Las alertas tempranas solo funcionan si se traducen en acciones efectivas como presencia estatal sostenida, oferta educativa, oportunidades de desarrollo, acompañamiento a las familias y vigilancia de nuevas formas de reclutamiento, incluyendo las digitales. Sin estas medidas, las advertencias se convierten en simples registros de un problema que continúa creciendo y adaptándose, dejando a miles de menores expuestos a un futuro marcado por la violencia.

Esfuerzos institucionales y vacíos por llenar

A pesar de las diversas estrategias implementadas por distintas organizaciones para mitigar este fenómeno, el reclutamiento de NNA continúa siendo una grave preocupación. Entidades como el ICBF han desarrollado iniciativas como la campaña Mochila Atrapasueños en 2025, orientada a promover la participación de niños, niñas y adolescentes en actividades culturales y recreativas como una forma de crear entornos protectores y prevenir riesgos asociados al reclutamiento, el abuso y el consumo de sustancias.

De igual manera, el 12 de febrero de cada año se conmemora el Día de las Manos Rojas, una jornada internacional que busca movilizar acciones tanto a nivel departamental como nacional para fortalecer la prevención y lograr una disminución sostenida de estas prácticas. A estas iniciativas se suma la implementación del CONPES 3673 de 2010, una política pública enfocada en prevenir la vinculación de niños, niñas y adolescentes a grupos armados o delictivos, garantizando la protección integral de sus derechos.

Tejiendo redes de cuidado: ¿Qué podemos hacer nosotros?

El Ministerio de Justicia y del Derecho de Colombia plantea que, cuando se presenten situaciones de vinculación de menores a grupos armados, estas deben ser puestas en conocimiento de las autoridades competentes en materia de infancia y adolescencia, o de las autoridades locales encargadas de restablecer sus derechos. En total, existen 22 entidades estatales a las cuales se pueden reportar estos casos. Algunas de las principales instancias locales son:

  • Alcalde Municipal 
  • Secretario de Gobierno 
  • Personero Municipal 
  • Representante de la Defensoría 
  • Defensor de Familia/ Comisario de Familia/ Inspector de Policía 
  • Representante Centro Zonal y oficinas del ICBF 
  • Policía de Infancia y Adolescencia 
  • Autoridades Indígenas según corresponda

Estas entidades tienen la responsabilidad de iniciar rutas de prevención y protección, en coordinación con el Equipo de Acción Inmediata (EAI). Asimismo, es fundamental que se brinde orientación jurídica a las familias o cuidadores, para que comprendan las medidas necesarias en el restablecimiento de derechos y las denuncias que deben interponerse según el contexto de cada situación.

Además, como ciudadanos, en caso de encontrarnos frente a una vulneración de derechos de NNA, podemos realizar un reporte incluso de manera anónima a la línea 141 del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Este canal está disponible tanto para adultos como para menores y permite reportar emergencias, presentar denuncias o solicitar orientación en casos de maltrato infantil, violencia sexual, trabajo infantil, acoso escolar, consumo de sustancias psicoactivas, entre muchas otras situaciones que amenacen la vida e integridad de los menores. Y recuerda que el reclutamiento es un delito: si ya se ha consumado el acto de vulneración, la Fiscalía General de la Nación es un recurso al cual puedes acudir para reportar el delito y activar las rutas judiciales correspondientes.

 

Autoras: María Camila Ceballos García y Lina Hernández – Voluntarias área de Investigación y Gestión de Proyectos

 

Referencias bibliográficas

Defensoría del Pueblo. (2024, 12 de febrero). El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes es un crimen de guerra que debe parar de inmediato [Comunicado de prensa]. https://www.defensoria.gov.co/-/el-reclutamiento-de-niñas-niños-y-adolescentes-es-un-crimen-de-guerra-que-debe-parar-de-inmediato 

Defensoría del Pueblo. (2025a, 21 de enero). Reporte sobre casos de reclutamiento conocidos por la Defensoría del Pueblo durante 2024 [Comunicado de prensa]. https://www.defensoria.gov.co/-/reporte-sobre-casos-de-reclutamiento-conocidos-por-la-defensoría-del-pueblo-durante-2024 

Defensoría del Pueblo. (2025b, 9 de julio). Reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en Colombia durante el primer semestre de 2025 [Comunicado de prensa]. https://www.defensoria.gov.co/-/reclutamiento-en-colombia-durante-el-primer-semestre-de-2025 

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). (2023). Manual operativo de la Modalidad Atrapasueños. Recuperado de chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.icbf.gov.co/system/files/documento_base_manual_modalidad_atrapasuenos_dic_2023.pdf

Barber, H. (2025, 27 junio). Colombia gangs lure children to join ranks via TikTok and Facebook, UN warns. The Guardian. https://www.theguardian.com/world/2025/jun/27/colombia-gangs-luring-children-join-via-tiktok-un-warns

Ministerio de Justicia y del Derecho. (s. f.-b). https://www.minjusticia.gov.co/programas-co/LegalApp/Paginas/Utilizaci%C3%B3n-de-Menores_Ciprunna.aspx?

Línea 141 | Portal ICBF – Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF. (s. f.). https://www.icbf.gov.co/noticias/linea-141

Manipulación mental y tensiones geopolíticas: El juego de poder en América Latina

Manipulación mental y tensiones geopolíticas: El juego de poder en América Latina

La región del Caribe y Latinoamérica inicia el año bajo una intensa presión psicológica derivada de las recientes acciones de Estados Unidos en Venezuela, particularmente la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, junto con las presiones políticas ejercidas por la administración Trump sobre otros países latinoamericanos, especialmente Colombia.

Mientras muchos celebran la detención de Maduro, pocos han reflexionado sobre el trasfondo de estos acontecimientos. Si bien en Venezuela se han documentado violaciones de derechos humanos, coacciones a las libertades civiles y cuestionamientos sobre la transparencia electoral, las acusaciones formales contra Maduro se centran en el narcotráfico y la protección de redes criminales. Según analistas internacionales, detrás de estas operaciones existe un patrón de manipulación mediática diseñado para servir intereses económicos estadounidenses.

La guerra psicológica

La psique y las emociones de la población común están siendo afectadas por tensiones generadas mediante estrategias que buscan consolidar poder y rescatar la economía estadounidense a través de la apropiación de recursos o la presión psicológica para forzar transacciones comerciales. Estas tácticas incluyen asesinatos con justificaciones débiles y acusaciones basadas en especulaciones más que en hechos verificables, funcionando como un gran ilusionista que ha causado muerte.

El caso reciente de Colombia ilustra esta dinámica: Trump tildó al presidente Petro de narcotraficante, advirtiendo que «debería cuidar su trasero», para luego declararse «honrado de hablar con Petro» en un clásico juego de negociación del «policía bueno y policía malo». Esta táctica aumenta la polarización en un país que se encuentra a menos de seis meses de campañas electorales presidenciales. Esta dinámica de manipulación no es nueva en la historia de las intervenciones estadounidenses en la región, pero su intensidad actual y sus métodos sofisticados representan un desafío sin precedentes para la soberanía mental y emocional de nuestros pueblos.

Estados Unidos atraviesa su propia crisis interna que genera sujetos agresivos. Recientemente, un agente de ICE asesinó a un ciudadano por presuntamente oponerse a un procedimiento. ¿Hasta qué punto nuestra fuerza mental debe ser manipulada y aprovechada para fines económicos, comerciales y electorales?

Nos quedan seis meses para que en Colombia se desarrolle un pensamiento crítico que escoja el mejor gobernante para el país, no el que dicte Trump. Tras aquellos que alimentan sus campañas con este juego mental, se está construyendo una realidad social basada en la agresividad y un presunto «salvador blanco» que trae sangre y busca recursos minero- energéticos para favorecer su propia economía.

Reconozco que en Estados Unidos existen ciudadanos con intereses distintos y gobernantes también diversos. Pero lamentablemente los gobierna un narcisista que fue electo también por muchos latinos que se creen «del primer mundo» y quieren vivir de apariencias sin pensar en los demás, ni en un buen vivir colectivo.

Hacia un nuevo paradigma económico

Estamos en épocas donde urge dialogar con las empresas y la industria para generar buenas prácticas económicas. El capital debe cambiar su accionar hacia uno más colectivo, y el socialismo y comunismo deben entender que en estos tiempos modernos es necesario dialogar con otras formas de desarrollo que marcan tendencia. Pero este progreso también debe fortalecer las economías de las personas que no cuentan con tantos recursos. La empresa debe estar saludable para generar empleo y oportunidades que reduzcan la desigualdad social.

La ruta no es la opresión y la manipulación mental. La ruta es el diálogo y los consensos sociales que busquen un crecimiento colectivo a diferentes escalas, respetando lo que se concibe como derechos humanos. No podemos retroceder en el tiempo justo cuando podríamos estar ante un buen momento para un progreso colectivo genuino.

La historia nos ha enseñado que las imposiciones externas y la manipulación psicológica nunca han traído desarrollo sostenible ni bienestar real para nuestros pueblos. Es momento de que América Latina recupere su agencia, fortalezca su pensamiento crítico y construya su propio camino basado en el diálogo y el respeto mutuo entre naciones.

El desafío está planteado: o permitimos que continúe la manipulación mental que nos convierte en fichas de un tablero ajeno, o construimos conscientemente una región basada en la autodeterminación, el pensamiento crítico y un modelo de desarrollo que beneficie a las mayorías y no solo a las élites. La decisión está en nuestras manos, pero el tiempo para tomarla se agota rápidamente.

 

Autor: Cristian Cabrera Mayorga – Director Ejecutivo REDEPAZ

Juguetes que abren caminos: una invitación a elegir mejor

Juguetes que abren caminos: una invitación a elegir mejor

La Navidad es una época de tradiciones, encuentros y regalos. Para los niños y niñas, es un momento de alegría e ilusión porque esperan con ansías los juguetes que recibirán de sus familias. Sin embargo, como sociedad pocas veces nos preguntamos qué mensajes transmiten esos regalos y qué aprendizajes estamos compartiendo. 

Este artículo propone reflexionar sobre los tipos de juguetes que entregamos y sus implicaciones, especialmente en un país marcado por la violencia y la desigualdad social.

Juguetes bélicos: normalizar la violencia desde la infancia

Los juguetes bélicos orientan la imaginación infantil hacia el uso de la fuerza: disparar, perseguir, dominar. En un país marcado por el conflicto armado y la violencia urbana, naturalizar armas (aunque sean de plástico) no es un detalle menor.

De hecho, la Ley 18 de 1990, prohíbe en todo el territorio nacional la fabricación, importación, distribución, venta y uso de juguetes bélicos, definidos como réplicas o imitaciones de armas de fuego, armas blancas y vehículos de guerra. Sin embargo, la comercialización continúa tanto en tiendas locales como en plataformas internacionales.

En este contexto, la cultura de violencia está tan arraigada en nuestra sociedad, que estos objetos aun siendo falsos, suelen emplearse para intimidar en actos delictivos, especialmente entre jóvenes.

Los regalos no son inocentes: moldean roles y comportamientos

En muchos hogares colombianos, cada diciembre se repite la misma escena:

  • A los niños se les regala una pistola de plástico, un tanque a control remoto, un balón, una camiseta de su equipo de fútbol o unos guayos.  
  • A las niñas les llegan cocinas de juguete, cochecitos con bebé, muñecas que lloran o kits de aseo.

Estos regalos no son inocentes ni casuales. A través de ellos, las personas adultas reproducen expectativas y estereotipos que la sociedad ha naturalizado durante décadas, moldeando desde muy temprano la relación de niños y niñas con la violencia, el poder, la fuerza, el cuidado y la subordinación. Así se refuerza el machismo estructural y se instalan dinámicas de relacionamiento donde siempre hay una parte que domina y otra que es dominada. Estos objetos no solo entretienen: educan, condicionan y legitiman roles que sostienen las desigualdades y las violencias que después decimos querer erradicar.

Ante la preocupación por los juguetes bélicos, muchas familias optan por reemplazarlos con balones, bicicletas o raquetas. Si bien estas alternativas son preferibles desde una apuesta por los Derechos Humanos y la cultura de paz, también evidencian cómo seguimos asignando a los niños un camino autorizado hacia la fuerza, la competencia y el reconocimiento, mientras otras posibilidades, el arte, el cuidado, la creatividad, y la cooperación quedan relegadas. Cambiar un arma de juguete por un balón es un avance, pero no cuestiona de fondo el mandato social que sigue definiendo qué se espera de ellos y qué se les permite imaginar.

El deporte puede ser un espacio para aprender disciplina, cuidado del cuerpo y resolución de conflictos sin recurrir a la violencia. Sin embargo, también es necesario preguntarnos qué tipo de masculinidad estamos reforzando cuando solo se fomenta la fuerza, la competencia y la exposición pública en los niños, relegando su presencia y responsabilidad dentro del hogar. No basta con cambiar el objeto: hay que cuestionar la lógica que lo sostiene.

Mientras tanto, la mayoría de niñas sigue recibiendo juguetes que reproducen el trabajo doméstico y las tareas de cuidado: cocinitas, escobas, biberones, carritos de mercado, muñecas que deben atenderse. Desde muy pequeñas, ellas aprenden a servir, organizar, limpiar y cuidar; ellos, a accionar, liderar, competir y ocupar el espacio público.

Esta división temprana moldea imaginarios que acompañan toda la vida: los niños son formados para la acción y la técnica; las niñas, para la entrega y la disponibilidad emocional. No es casualidad ni inocente: es un sistema que se reproduce incluso en la economía de los juguetes. Los estereotipos de género persisten, y además, se han convertido en un negocio rentable que asigna belleza, cuidado y pasividad a los juguetes “para niñas”, mientras que los “para niños” privilegian la fuerza, el poder, la aventura y la profesionalización.

Organismos como la UNESCO han advertido que estas diferencias tempranas no se quedan en la infancia: influyen más adelante en la elección de asignaturas, intereses vocacionales y trayectorias profesionales, profundizando brechas en el acceso a oportunidades educativas y laborales. Lo que empieza como un regalo termina moldeando horizontes de vida.

El juego es un derecho, no un lujo

El juego está reconocido como un derecho en la Convención sobre los Derechos del Niño. La pregunta no es solo si juegan, sino cómo y con qué juegan.

Regalar juguetes bélicos transmite un mensaje ambiguo: la violencia puede ser un juego aceptable, incluso divertido. Regalar solo balones a los niños y solo cocinitas a las niñas refuerza una división sexual del trabajo que luego se traduce en desigualdad económica, sobrecarga de cuidados y limitación de oportunidades.

La buena noticia es que existen alternativas. Diversas guías de organizaciones y entidades públicas recomiendan ofrecer a niñas y niños una gama amplia y equilibrada de juguetes que promuevan la creatividad, la cooperación, el desarrollo emocional, la actividad física y la equidad de género. La idea no es eliminar ciertos juguetes, sino ampliar las opciones y permitir que niños y niñas exploren intereses diversos sin ser encasillados.

Una invitación a elegir conscientemente

La pregunta no es solo qué regalamos, sino por qué lo hacemos. Cada juguete transmite valores, moldea comportamientos y abre o cierra posibilidades para el futuro. Ser conscientes del impacto de los juguetes bélicos y de los estereotipos de género permite formar nuevas generaciones más libres, más igualitarias y más preparadas para construir una cultura de paz.

Regala paz

Que esta Navidad sea una oportunidad para regalar juego, sí, pero también libertad, dignidad y posibilidades reales. Que ningún niño o niña tenga su horizonte marcado por un juguete que impone roles o destinos. Regalemos opciones, no mandatos; caminos abiertos, no futuros prediseñados. Porque el juego también es un acto político y puede ser, si lo elegimos, una apuesta por la igualdad y la paz.

Metodología pedagógica desde el amor para la paz

Metodología pedagógica desde el amor para la paz

Colombia, al igual que muchos territorios del mundo, ha sido testigo de historias marcadas por la violencia y la desconfianza. Esas heridas han fragmentado el tejido social, dejando huellas profundas en las comunidades y especialmente en los niños y jóvenes que crecen entre hilos rotos de memoria y esperanza. Frente a ello, la educación se erige como un espacio de evolución del pensamiento, del sentir y del hacer, un escenario donde el aprendizaje se convierte en un acto de transformación interior y colectiva. La metodología pedagógica basada en el amor por la paz invita a reconstruir el tejido de la vida comunitaria, no desde el dolor, sino desde la conciencia, la comprensión y el crecimiento humano.

Círculo de afectos

El amor como hilo que impulsa la evolución

El amor es el primer hilo que permite entrelazar las experiencias humanas hacia la evolución del ser. Enseñar desde el amor significa comprender que educar no es llenar de contenidos, sino despertar la sensibilidad, el respeto y la empatía. En comunidades afectadas por la violencia, el amor pedagógico se convierte en un puente para transformar el miedo en confianza y la indiferencia en compromiso. Cuando el maestro enseña desde la ternura, fomenta en sus estudiantes la capacidad de evolucionar emocionalmente, de comprender al otro y de construir su propio equilibrio interior.

 La paz como tejido consciente y colectivo

La paz se teje en comunidad, con las manos, las palabras y los actos. No es solo ausencia de conflicto, sino presencia de entendimiento, cooperación y evolución moral. En el aula, la paz se construye a partir de gestos cotidianos: escuchar sin juzgar, dialogar con respeto, valorar la diversidad y asumir los conflictos como oportunidades de crecimiento. Cada niño y joven se convierte en una hebra que aporta color, fuerza y significado al tejido común de la convivencia. Desde la pedagogía del amor por la paz, la escuela deja de ser un lugar de instrucción para convertirse en un laboratorio de humanidad, donde se aprende a convivir, a reflexionar y a transformar las emociones en acciones positivas.

Metodologías que acompañan la evolución del ser

Las metodologías pedagógicas inspiradas en el amor por la paz parten del reconocimiento de la vida como un proceso de evolución continua. Algunas estrategias fundamentales son:

  • Círculos de palabra y diálogo: espacios para compartir vivencias, comprender emociones y fortalecer la identidad colectiva.
  • Aprendizaje-servicio comunitario: experiencias que unen el conocimiento con la acción social, promoviendo la corresponsabilidad y el liderazgo transformador.
  • Pedagogía del arte y la creatividad: la música, la pintura y el teatro actúan como canales para expresar sentimientos, liberar emociones y evolucionar espiritualmente.
  • Educación emocional y restaurativa: fomenta la reflexión, la autorregulación y la comprensión profunda del impacto de nuestras acciones.
  • Trabajo intergeneracional y comunitario: integra familias, docentes y líderes locales para fortalecer el tejido social desde una mirada de progreso compartido.

Estas metodologías invitan a los estudiantes a aprender no solo para saber, sino para sentir, actuar y transformar, reconociendo que la evolución del ser humano nace de la coherencia entre pensamiento, emoción y acción.

El maestro como tejedor de conciencia y esperanza

El docente es un sembrador de evolución interior. Su tarea no se limita a enseñar, sino a acompañar procesos de crecimiento emocional, ético y espiritual. En su palabra, su gesto y su ejemplo, el maestro ofrece un camino de equilibrio y apertura. Su labor consiste en ayudar a que los estudiantes descubran el poder de la palabra, la fuerza de la empatía y la belleza de convivir en paz. Desde esa conciencia, el maestro deja de ser un simple guía académico y se convierte en un constructor de caminos, un tejedor de luz que impulsa la transformación de las comunidades.

Educar desde el amor por la paz es apostar por la evolución del pensamiento, del sentir, del hacer y de las acciones. Es creer que los seres humanos podemos evolucionar desde adentro, tejiendo con conciencia y esperanza nuevas formas de convivir. Cada palabra, cada gesto y cada aprendizaje son puntadas que ayudan a recomponer el tejido de la vida social y espiritual. La paz no se enseña; se vive, se cultiva y se comparte. Y cuando la educación y la metodología pedagógica se fundamentan en el amor, la humanidad da un paso más en su evolución hacia la plenitud, el respeto y la armonía colectiva.

Metodología pedagógica

Autor: Alba Lucia Varela Moreno Varela – FUNDEHUMAC

Territorios de Paz: qué son y metodología para instalarlos

Territorios de Paz: qué son y metodología para instalarlos

Logo Territorio de Paz

Los Territorios de Paz son mucho más que lugares geográficos: son espacios donde las comunidades acuerdan y asumen reglas de convivencia, impulsan procesos de desarrollo social y económico y establecen mecanismos de autoprotección y resolución pacífica de conflictos, en articulación con actores institucionales y sociales. 

En ellos, las comunidades se convierten en protagonistas activas de la construcción de una cultura que pone en el centro la vida, la dignidad, los Derechos Humanos y la no violencia. Estos espacios se consolidan sobre principios claros que permiten construir una paz sostenible y transformadora: 

  • Participación vinculante: las comunidades no son receptoras pasivas, sino coautoras de las decisiones que afectan su vida. 
  • Enfoque territorial: se reconoce la historia, economía, cultura y ambientes propios de cada territorio.
  • Enfoque diferencial: la paz solo es posible si incluye la voz de todas las personas: mujeres, jóvenes, pueblos étnicos, personas con discapacidad y diversidades sexuales.
  • Garantía de no repetición: se priorizan acciones que prevengan nuevas formas de violencia. 
  • Sostenibilidad: se fortalece lo social, económico, político y ambiental, garantizando continuidad en el tiempo. 

¿Por qué son importantes los Territorios de Paz? 

Territorio de Paz
Niños territorio de paz

Cuando una comunidad declara su Territorio de Paz, está dando un paso para cerrar brechas, fortalecer la presencia del Estado y empoderarse frente a las causas estructurales de la violencia. En este camino:

  • Fortalecen la confianza comunitaria y el tejido social.
  • Promueven la autonomía y corresponsabilidad en la resolución de conflictos.
  • Generan alternativas económicas y sociales frente a dinámicas de exclusión y/o violencia.
  • Aseguran que la paz no es solo un acuerdo político, sino una experiencia cotidiana. 
  • Representan una iniciativa real por sanar, transformar y actuar. 

Metodología para instalar Territorios de Paz

En REDEPAZ hemos diseñado una guía metodológica participativa, incluyente y sostenible, que se desarrolla en cuatro fases:

Fase 1: Preparación y Alistamiento

Objetivo: Garantizar condiciones políticas, comunitarias y técnicas para la instalación del Territorio de Paz.

Actividades clave:

  1. Convocatoria y legitimación mediante reuniones con autoridades locales, organizaciones sociales, líderes comunitarios, sector privado y cooperación internacional.
  2. Diagnóstico participativo con mapeo de actores, análisis de conflictos y necesidades.
  3. Definición de acuerdos iniciales como delimitación geográfica y mecanismos de gobernanza comunitaria.

Fase 2: Instalación Formal

Objetivo: Declarar públicamente el Territorio de Paz y establecer su estructura de gobernanza.

Actividades clave:

  1. Acto público de instalación con presencia comunitaria, institucional y de observadores internacionales.
  2. Firma de un Acuerdo Comunitario por la Paz con compromisos y reglas de convivencia.
  3. Señalización visible del territorio mediante vallas, murales, tótems y banderas.
  4. Creación de instancias de coordinación: Comité de Paz, Mesa de Garantías y Grupo de Proyectos.

Fase 3: Implementación de Acciones

Objetivo: Activar el plan de trabajo integral que articule seguridad comunitaria, proyectos productivos, cultura, educación y medio ambiente.

Actividades clave:

  1. Elaboración del Plan de Acción Integral en consenso con la comunidad.
  2. Desarrollo de programas de formación en derechos humanos, cultura de paz y liderazgo comunitario.
  3. Implementación de rutas de autoprotección y sistemas de alerta temprana.
  4. Articulación con planes de desarrollo municipal, departamental y nacional.

Fase 4: Seguimiento, Evaluación y Sostenibilidad

Objetivo: Garantizar continuidad, transparencia y mejora constante.

Actividades clave:

  1. Implementación de un sistema de monitoreo comunitario con indicadores de convivencia, seguridad y participación.
  2. Rendición de cuentas semestral en asambleas comunitarias.
  3. Revisión y ajuste anual del Plan de Acción.

Los Territorios de Paz son una práctica viva para transformar realidades. Para quienes quieran replicar esta experiencia, ponemos a disposición materiales descargables que pueden orientar el proceso.

Autor: Luis Emil Sanabria – Presidente Colegiado REDEPAZ